miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los atoros de la nostalgia

“¡Ay, esa es mi Cuba!”

Buena Vista Social Club, por supuesto. Y la trova, en pleno. En casos críticos, Alfredito Rodríguez y Annia Linares.

“El ajo no sabe igual”

Y además, es más grande. De hecho aquí un diente de ajo alcanza el tamaño de una ciruela. Pero el sabor de aquellos ajos, del tamaño de una semilla de naranja, a los que había que dedicarles 30 minutos pelándolos para poder hacer un sofrito, ah, ese sí era sabor...

“La carnepuehco es desabrida”

Así es. El puerco cuando se cría con sancocho, enriquecido con zeolita en polvo y cabezas de pescado, adquiere un sabor peculiar, a berrenchín...

“Ay, caminar la Habana, que maravilla, el Malecón, el atardecer...”

Las adicciones son ciertamente enigmáticas. Ir sorteando mierda de perro, respirando humo de diesel mal quemado, y sudar como un galeote, por ejemplo.

“¡¡¡Loh cubanoh jí que sabennn divehtihse!!!”

Es cierto. La cubanía. Se aprende desde pequeño que el sumum de la diversión es ron, cerveza, gritería, dominó, y después, irse a templar. Yo no soy tomador pero, aun así, no tengo mucho que objetar.

“Es que allá es todo es tan diferente...”

Cada vez que escucho algo así, pienso que Perogrullo debió ser cubano. O santiaguero...

“¡¡¡Eh que el cubano eh de pinga, siempre a la viva!!!...”

Si, por eso es que Cuba es un paraíso de bienestar y civilidad, paradigma del éxito y la brillantez, con sucursales en Mayami, Uropa y el planeta Tierra.

“Pohque nojotro si que...”

Y entonces tiemblo, porque una nueva leyenda está por nacer...

“A mi familia le quitaron...

El nuevo reto de historiadores, geógrafos y geólogos está en identificar como Cuba perdió el segundo piso, donde seguramente estaban todas las haciendas, inmuebles y propiedades de todos los cubanos conocidos.

“Eh nivel de la educación en Cuba y loh profesionaleh cubano...”


“Yo voy a regresar, yonoaguantoehtoaqui...”

Así es, es muy difícil. Esto de tener que pagar por la casa, la gasolina, por seguros, celulares, televisión por cable, Internet, la comida, mi laptop, mi ipad, las cuentas en los restaurantes, los viajes a Cuba, la pacotilla, la electricidad, el gas, un crucero de cuando en vez, dieta macrobiótica, barbecue los domingos, y los sábados también, la mensualidad del carro mío, y el de la esposa, y los juguetes de los chamas, y encima de todo eso, trabajar, y ganar el dinero para poder asumir todas esos terribles gastos, que nadie te regale nada, eso es, sencillamente, insoportable.

“¡¡¡El sol, el sol, la humedá, que rico!!!”

Bueno, cada loco con su tema, pero todo tiene un límite, digo yo...

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