jueves, 30 de octubre de 2014

Deshojando

Las nostalgias, pues tienen capas.

Las más groseras, las más delicadas, y no todas las capas son igual de fáciles de quitar, y no lleva el mismo tiempo quitar cada capa.

Así, se le va deshojando, a la nostalgia, a veces sin siquiera percatarse de que se dejó detrás otro jirón de piel, hasta que un día extraño aparece la resignación. Hay quién ahí se detiene, es de esperar, pero es de esperar que no sea suficiente.

Ánimo. Hay que seguir desollando la cada vez más pequeña nostalgia. Hay que hacerlo, porque tres o diez capas más abajo, está el olvido que merecen las cosas tristes.

Y porque finalmente, cuando se quita la última capa, es como abrir una ventana en la mañana: allí hay un espejo que refleja a un tipo que sonríe.

miércoles, 29 de octubre de 2014

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El NYT por un lado, el Nuevo Herald por el otro, partidarios de cualquier causa blandiendo las hachas, y los cubanos de la isla ajenos a ambos, y a todo.

Evidentemente esto necesita un reset urgente, un regreso a cuando las cosas pudieron ser de otro modo.

Pero no me inviten, que ya yo hice mi reseteo.

Time (not yet) to fly, pero ya se anuncia...

Estaba yo en segundo grado de primaria, y ese día estábamos cuatro o cinco amigos en casa de uno de ellos. De repente, el niño anfitrión nos dijo que tenía una cosa que enseñarnos.

Abrió entonces un escaparate y sacó totalmente la gaveta más baja, dejando al descubierto el fondo del mueble. Y allí había un sobre. Y en el sobre, un montón de fotos pornográficas, de sexo en grupo, en blanco y negro, y a cada participante le habían colocado una franja negra que le cubría los ojos, a modo de protección de su identidad.

Nos miramos perplejos, riendo nerviosamente, pues la verdad, ni siquiera entendíamos de que se trataba. O al menos, yo no lo entendía.

“Asi se hacen los niños”, dijo nuestro avezado amigo, antes de regresar el sobre a su escondite y la gaveta a su lugar.

Tenía yo por entonces 7 años.

…....................

Ayer:

“Papá, sexy es quitarse la ropa, ¿lo sabías?”

Y yo doy un respingo mental, mirando al frente, el volante sujeto firmemente.

“No, sexy no es quitarse la ropa. ¿Quién te dijo?

“Nayeli... ¿Sexy es mala palabra?”

No, no es mala palabra, pero es un concepto que no tiene que ver con los niños, sólo con los adultos”

Entonces ella dijo mentiras... ¡Liar, liar, pants on fire!”

“Majomenos...”

.........................

Mi hijo tiene por este entonces 6 años.

Dos bacalaos

1.

Ensalada de bacalao

1 libra de bacalao desalado
Dos naranjas, en suprema
Tres cebollinos, cortados en rueditas.
Un tomate grande, beef tomato preferiblemente
Uno ó dos pimientos rojos asados, de buena calidad, cortados en tiritas
Aceitunas, 8 ó 10, cortadas en cuartos.

Aderezo de aceite de oliva y vinagre balsámico, a gusto

Mezclar todos los vegetales en un bol.

Saltear el bacalao unos minutos en una cucharada de aceite de oliva, con pimienta. Dejar enfriar.

Antes de mezclar con el bacalao, drenar la mezcla de vegetales, pues los jugos diluyen el sabor. Y antes de echar el bacalao a la mezcla, drenar tambien, pues el jugo que haya es muy salado.

Mezclar, y adicionar la vinagreta.




2.

Bacalao en salsa de cebollas, pimiento, aceitunas y pimentón ahumado

Un kilo de masas de bacalao desaladas

Una cebolla grande, cortada en cuadritos
Un pimiento verde, cortado en cuadritos
5 ó 6 ajos grandes, cortados en trozos pequeños
Una taza de una buena pulpa de tomate (yo uso Contadina)
1 pimiento asado, cortado en cuadritos.
Perejil, cortado pequeño
Aceitunas, cortadas a la mitad
Una cucharada de alcaparras.
Un chorrito de miel.
Pimentón ahumado.
Comino, opcional

En un sartén de paredes altas, poner aceite de oliva, la cebolla, el pimiento verde, los ajos y el tomate. Pimienta, y tapar, a fuego de mediano a lento. Pasados unos 15 minutos más o menos (cuidando que no se pegue ni se seque), adicionar las aceitunas, las alcaparras el pimiento asado, el perejil, y el chorrito de miel. Comino, opcional. Mezclar, dejar cocinar un minuto, y adicionar las masas de bacalao. Espolvorear con el pimentón ahumado y mezclar con cuidado, para que no se rompan las masas de pescado.

Tapar, a fuego lento, hasta que las masas estén hechas y la salsa espesa a gusto. No usar espátula para revolver, para que las masas queden íntegras. De vez en cuando mover el sarten circularmente para mezclar.

Y a comer.


martes, 28 de octubre de 2014

Hablando en NY

En el lugar donde el bus de la escuela deja a mi hijo en las tardes me encuentro frecuentemente a un señor ucraniano que también espera a su nieta.

El señor, que no trabaja, apenas sabe algunas palabras de inglés, a pesar de que lleva por acá bastantes años. Pero es muy conversador, y esa pequeñez no lo detiene. De tal manera, pues hemos conversado sobre, qué otra cosa, la situación en Ucrania y el malvado Putin, ah, Piutin ubliudok, dice.

Al principio el señor se deshacía en gesticulaciones, intercalaba palabrejas en inglés, y se le escapaba una que otra en ucraniano. Entonces, a fin de facilitar las cosas, eché mano de mis reservas eslavas, y fue como abrir una compuerta a un toro furioso.

Ahora el señor sólo me habla en ucraniano.

La buena noticia es que hasta lo estoy entendiendo un poco.

jueves, 23 de octubre de 2014

De la nomenclatura necesaria

Ya teníamos en este asunto de afectos, desafectos y exilios, muchos nombres necesarios, tales como revolucionario, contrarrevolucionario (aunque desde que la Revolución se convirtió en Involución, hay cierta ambigüedad ahí), gusanos, apátridas, exilio histórico, marielitos, balseros, emigrados económicos y emigrados del regetón

Más recientemente pues se ha puesto de moda el termino platista, como contraposición a los que redescubrieron la utilidad del nacionalismo como bandera blanca.

Pero nos está faltando un nombre:

¿Cómo llamar a quien vive en EEUU, la buena vida de EEUU, porque recibió asilo político del gobierno de EEUU, porque huyó de Cuba y del gobierno de Cuba, y ahora se dedica a denigrar al gobierno de EEUU, y a apañar al gobierno de Cuba?

miércoles, 22 de octubre de 2014

Revelación a mitad de semana, mientras sopla un viento frío, y llueve

Todo este tiempo, y apenas se me revela que La Habana está repleta de ventanas abiertas.




Temporada de asombro

Hace unos días había aspaviento porque se leía que a Kissinger le gustaba la idea de atacar militarmente a Cuba.

Eso es ahora, el asombro. En la época de Kissinger, pues se cantaba en las marchas en Cuba “Ae, ae, ae la chambelona, Nixon no tiene madre porque lo parió una mona” Y se quemaban efigies de Nixon. Y de Kissinger.

Hay quién se asombra también de que EEUU y Cuba estén dispuestos a colaborar en lo del Ébola. Pero llevan ambos países colaborando desde hace muchos años en el asunto del narcotráfico, y nadie se asombra por ello.

De pronto pareciera que de veras hay quién cree que están sucediendo cosas nuevas.

martes, 21 de octubre de 2014

Un viejo que sonríe

A ver, abordemos la cosa, una vez más:

En los Estados Unidos, un grupo dice que las condiciones están dadas si la variopinta comunidad cubana en la Florida cambia su posición. O sea, que los que quieren que el gobierno de 55 años termine de una vez, terminen por aceptar que el gobierno va a terminar bajo los términos de los dictadores y sus herederos. Y valgan todas las redundancias.

En los Estados Unidos, hay otro grupo, que no es necesariamente diferente del primero, que dice que lo que debe comenzar por cambiar es la política del gobierno estadounidense hacia el gobierno cubano.

En los Estados Unidos hay un grupo, no necesariamente diferente de los dos primeros, que a los espías les llama héroes, que dice que no fue tan grave espiar en territorio estadounidense para un país extranjero y que pide por la liberación de los tres espías que quedan, llamándolos, por supuesto, los cinco.

En los Estados Unidos hay un grupo, diferente a todos los anteriores, que dice que ya fue demasiado, y que fuera con el gobierno y sus herederos, y que convoquen a elecciones y eso.

En Cuba hay unos 11 millones de cubanos ajenos a lo que piensan todos los grupos anteriores.

Cubanos que están tan atados a su supervivencia, y tan acostumbrados a ella, que simplemente no les interesa nada que no tenga que ver con el próximo plato de comida o la próxima cosa que puedan conseguir para su familia.

En los Estados Unidos hay unos grupos que hablan, y hablan, y hablan sobre Cuba, como si fuera una abstracción.

En Cuba hay un solo grupo, pequeño, que sabe lo que pasa, que sabe lo que viene, pero que nada de eso le importa. Ellos ya no estarán para ese entonces.

Y claro, hay un viejo que sonríe; terco, equivocado, alucinado, tecleando su soledad.

lunes, 20 de octubre de 2014

Las viejas nuestras

Las madres cubanas, nuestras viejas, tienen tanto en común que parecen una sola.

Sus sillones, sus manos con tenue olor a ajo y a jabón, sus tardes de baños frescos, y sus noches de telenovela. Sus ropas sencillas que llevan con tanta dignidad, con la misma que miran, tímidas, a una cámara fotográfica que ni siquiera entienden.

Las madres, mi madre, limpiando de piedrecillas los frijoles del día, y llamando a mi papá con voz cantarina, siempre por el apellido, para que haga esto o aquello. La vieja, poniéndome papeles calientes sobre el pecho para controlar la tos, y guardando un mendrugo de queso para hacerme espaguetis, y que de tanto guardado estaba duro como una piedra. Mi madre, acariciando mi cara hirsuta, diciendo que, ay, donde está tu carita de niño.

Mi mamá en el sillón, inmersa en los diálogos de plástico de sus programas favoritos, sosteniendo los espejuelos con los dedos de su mano derecha, como si temiera que se le fueran a salir corriendo de la cara. Mi madre, sentada en la oscuridad, esperando a que yo llegue en la madrugada, sólo para darme un beso e irse a dormir. Mi madre, con la sabiduría simple y certera de las madres.

La extraño, a la vieja.