jueves, 22 de agosto de 2013

Unidad de medida

Es mi hipótesis que, en términos muy generales, el rostro de los hispanos tiende a ser mofletudo, mientras que los nórdicos, germánicos y anglos poseen facciones más angulosas, mandíbulas más prominentes, lo cual hace que las malas lenguas digan que tienen al Neandertal más cerca.

Algunos ejemplos de la mofletudez a la que me refiero está en rostros conocidos: George Zimmermann , Hugo Chávez, Emilio Estefan, Perez Roque, Gilberto Santa Rosa, entre otros. Pero el ejemplo más cercano lo tengo en la cara que me observa cada mañana desde el espejo.


Y un par de libras de más no ayudan a que el círculo regrese a ser óvalo, la verdad.

El secreto es que uno de los lugares preferidos por el cuerpo para guardar grasas para casos de emergencia es justo encima del músculo masetero, delante de las orejas, lo cual hace que la cara se ensanche y que, junto con una papada incipiente (a veces no tan incipiente), uno tome ese aspecto inequívoco que los legos llaman caretú.

Yo creo que muchas cosas tienen remedio, y que esta es una de ellas.

En fin, estoy puesto de a lleno para esas masitas supramaceteras.

(Pan, como te extraño...)

4 comentarios:

  1. Al menos los ejemplos no son la generalidad, tanto hombre feo no puede poblar el mundo.

    Y usted no se queje tanto y mire la parte positiva, es mejor tener mofletes que cara de pasa.

    (Yo también extraño el pan)

    ResponderEliminar
  2. Ah, estás puesta para las masitas también?

    ResponderEliminar
  3. Ojo al dato... "mientras más masa, mejor se pasa"

    ResponderEliminar
  4. Sabio eso. Y yo no tengo problema ninguno, efectivamente, mientras más masa, mejor. Adoro las masas... ajenas

    ResponderEliminar