martes, 14 de diciembre de 2010

Koniec



Ayer, mientras esperaba en el carro a que mi esposa regresara de la oficina de correo, trataba yo de entretener a mi hijo. Encontré en el piso del carro un librillo de cuentos sobre Peter Pan y Wendy y comencé a leérselo, en una traducción instantánea del inglés al español.

No sé si fui muy aburrido o que en el libro había mucho texto y pocas imágenes, pero cuando iba por la segunda página mi hijo agarró el libro con sus manitas, lo cerró y dijo: “The end”.

A buen entendedor, pocas palabras.

5 comentarios:

  1. Ah si, cuando quieren le pueden dar clases de pragmatismo a Peirce.

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  2. Es que hay historias que ya los chiquillos no quieren oír. Si esa misma historia la "adornas" con una Campanilla monstruosa o algo parecido, te hubiera escuchado con más atención.
    ¡Estos niños de hoy!

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  3. Ta' gracioso lo del chama! Creo que pedía un iPad desesperadamente ;)
    (Contáctame, por favor, en eltonodelavoz@gmail.com que no veo una dirección aquí a la que hacerlo. Gracias)

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  4. Asi es María, para la próxima empiezo con que un dragón se comió a Wendy y... Ya te contaré

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