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jueves, 13 de octubre de 2016

No es la revolución...

Periodismo de Barrio quiso hacer periodismo alternativo, de vanguardia, diferente, en Cuba, e intentó, sobre todo, no buscarse problemas.

En ese empeño, ya en sus inicios declaraba su fidelidad "al Socialismo como proyecto emancipatorio", deslindándose así de disidencias, oposiciones, dejando claro cuál sería el tono de su tinta. Lo de ellos, pues, periodismo independiente, no oficial, manso.

Y así fue que PdB pensó que bastaría un "te seré fiel" para sobrevivir al hedor de la bestia.

No tardo mucho y les gruñeron advertencias; brillaron, desde infames blogs y aun peores libelos, los dientecillos de los escribas, pero, ¿qué temer? Al cabo ellos, jovenes periodistas, arropados en ética, estética, el artículo 53 de la Constitución de la República de Cuba, y apoliticidad, no marchaban con Damas de Blanco ni comulgaban con extrañas finanzas; publicaron entonces historias de la desidia, el drama de algunos de los más jodidos, pero evitaron explícitamente los dedos acusadores, los Vivas, los Abajos, y escribir la palabra derechos con mayúscula. Estaban a salvo.

Y se equivocaron tanto que terminaron nueve jovenes periodistas de PdB en los calabozos de Guantánamo, tan solo por andar haciendo preguntas en la Baracoa destrozada por el huracán Matthew.

Hace ya mucho tiempo que la Revolución es revolución.

Dejó de girar. Se hizo menor, obsoleta, seboruco impuesto, colgado al cuello de la nación cubana.

De galope glamoroso pasó a trote aburrido y, ahora repta, angustiosa. Ha dejado en el trayecto todos los afeites, un rastro de las lentejuelas que encandilaron a propios y ajenos, los jirones de piel verdeolivo y, en estos finales, se disfraza con guayaberas blancas.

Pero, anciana déspota, no permite impertinencias. Abofetea con presteza al que se solivianta; castiga, reprime, patea, encarcela a quien, a estas alturas, aun no entiende que dentro de la revolución, todo; fuera de ella, los desobedientes.

¿Qué país es ese, qué bazofia de gobierno puede ser el que le teme a las preguntas, y llena calabozos no solo con sus némesis sino hasta con sus fieles?

Periodismo de Barrio no es ni será un medio político de oposición, ni prensa que fustigue al desgobierno cubano. Vamos, ni siquiera escribirá alguna vez acerca de los causas y hechos fundamentales que mantienen postrada a Cuba.

Pero eso, visto está, no será garantía de nada. Griten o susurren, el Miedo y la bota ya les derribaron la puerta.

Y entiendan de una vez que no es la revolución la que los acosa: es la involución, idiotas.


martes, 22 de septiembre de 2015

Ni peras al olmo, ni cubanía al Papa

Bueno, creo que ya de alguna forma lo he dicho, pero me voy a repetir con mucho gusto: no entiendo qué esperaban muchos de la visita de este Papa a Cuba.

Es ya el tercer Papa que va a la isla, arma su tinglado en la plaza, visita a la virgen, recita discursos, declama frases sonoras y sabias sentencias, que son tan similares que parece que las tres veces ha ido la misma persona. Por supuesto, porque es la iglesia católica la que ha hablado en cada ocasión, no los Papas.

Pero no hay que confundirse: ni este Papa, ni los que estuvieron antes que él, han traicionado a nadie. Ellos siguen simplemente la proyección que mantiene a la iglesia católica como la fuerza política y social de importancia que es: andarse por las ramas, no interferir, no enfrentarse; paz, sonrisas y bendiciones.

De tal manera, la disidencia fue ignorada por el Papa, porque de otra forma hubiera provocado una confrontación de la iglesia con el desgobierno cubano, y eso no es lo que hacen los Papas; resulta más fácil lanzar parábolas y perlas de sabiduría, consolidando la imagen paternal y conciliadora de la iglesia, a la vez que se reafirma la inutilidad política de la visita.

Pero no puedo menos que pensar en Karol Wojtyla, Juan Pablo II, el Papa con bonachón rostro de campesino.

Ese nunca perdió de vista qué era lo más importante para sus coterráneos y su país de origen; fue el Papa que impulsó y apoyó el pensamiento de inconformidad, que fomentó la unidad nacional ante el gobierno totalitario, hasta que Polonia por fin se quitó de encima a los comunistas, dando vítores a su polaco mayor.

Obviamente, no es este el caso.

Ni este Papa es Wojtyla, ni habrá un Papa cubano -ni siquiera un cardenal- con la sotana tan bien puesta que haga con Cuba lo que hizo Juan Pablo II con Polonia. Y lo más importante: los cubanos no son los polacos que para poder reconstruir su nación se deshicieron -curiosa coincidencia- de un general dictador y secretario de Partido Comunista como era Wojciech Jaruzelski.

Nadie va a venir de afuera a resolver el asunto cubano, sea un Papa, un Presidente o un capitalista. Hay que dejar de injuriar y culpar a un hombre que no es cubano, que habla a nombre de una institución anodina como es la iglesia católica y que, en última instancia, no tiene por qué hacer lo que le corresponde a los cubanos.

Lo que nos resta es admitir, efectivamente, que todo este asunto añade un poco más de vergüenza, pero no al Papa, que es lo que es, sino a los cubanos, que somos, desgraciadamente, lo que somos.

jueves, 9 de abril de 2015

De la chusma

En una de esas recaladas que me ha tocado hacer en el camino, viví frente a unos vecinos que, entre otras cosas, peleaban con demasiada frecuencia.

Él era un hombre que, por personalidad y por la naturaleza de sus actividades cuasi delictivas, gustaba de mantener un perfil bajo; ella era una mujer, digamos extrovertida, que ponía especial cuidado en no dejar la menor duda acerca de sus sentimientos.

De tal manera, cada vez que esa pareja discutía por algo, en el momento más álgido del conflicto, ella abría la puerta de la calle, salía al portal, caminaba hasta la acera, bajaba a la calle, y allí se paraba entonces, los brazos en jarras, encarando al esposo que la observaba, en silencio, a través de una de las ventanas de la sala.

Seguidamente, a la usanza de orilla barriobajera, vulgar y ordinaria, le gritaba con voz desgarrada:

“¡Tú lo que eres es un maricóoooon!“

Y la gente, pues se divertía con esos infelices que no sabían, no ya resolver sus problemas, sino siquiera mantenerlos en casa.

Ayer, me acordé de ellos.

miércoles, 8 de abril de 2015

El aullido de la horda

Se escuchan improperios en Panamá.

En el foro de lo que llaman la sociedad civil los lacayos del desgobierno cubano -que para desgracia de nuestra nación, y de ellos mismos, también son cubanos- injurian a todo el que no se parezca a ellos, a cualquiera que no rinda culto a la bota que les pisa la cara, al que no bese la mano que les sobaja la mente como si fuera un firme culo apetitoso -que no lo es; si acaso, es hediondo y ajado-

Es un ingenuo, o un infame, el que diga que la era del palo y la cabilla, de la humillación y el huevazo en la fachada de la casa, de las pintas trazadas con vil chapapote y ortografía de galeote, había terminado. La canallada y la infamia son hereditarias entre los idólatras de los dictadores; separados por décadas, parecen los mismos, uniformes en su alarido, grises de tanta miserable doctrina de clarias dóciles.

No se puede decir ¡regresaron!, entonces, porque nunca se habían ido. Es de nuevo la Embajada del Peru, la Quinta Avenida, el Mariel, el mitín de repudio, la respuesta rápida, el tenebroso contingente Blas Roca y sus obreros paramilitares, mi vecino tuerto por el cabillazo de un anónimo hijo de puta.

“Pin pon fuera, abajo la gusanera””, se escucha en Panamá, para vergüenza de los cubanos que renunciamos a detentar una patria de mierda, a la pleitesía al amo abominable que se ceba en ella.

Presten atención entonces los que, en tibia mansedumbre, creen que les será perdonado alzar la mirada porque aseguran hacerlo en nombre de una “oposición leal”: la mano que intentan acariciar es un puño, aferrado a un garrote; es solo cuestión de oportunidad y tiempo antes que se los descargue en la espalda, vociferando que esa calle, ese país, las voces y los ojos, las letras y los sonidos, todo, cabrones, todo es de ellos, y no lo van a compartir con otros cubanos, gusanos de mierda, aunque sean leales.

El estado de las cosas cubanas es terminal; pero aun impera la hora del palo y la cabilla, de la injuria, del castigo, del no lo permitiremos, que nunca se habían ido.

Prepárense, entonces, que se escuchan improperios en Panamá: ahí está, marcando su territorio, el aullido de la horda de los infames.

viernes, 27 de febrero de 2015

De filias, fobias, y Damas de Blanco

Todavía no entiendo bien.

Aun después de ver la entrevista que Antonio Rodiles realizó a Berta Soler, actual líder de las Damas de blanco, y a Leticia Ramos, la representante de dicha organización en Matanzas, sigo sin saber a ciencia cierta qué fue lo que dio origen a la protesta de Alejandrina García de la Riva, disidente de la disidencia, y al mitin de repudio que las Damas de Blanco le dieron a una Dama de Blanco.

Tratando entonces de sacar algo en claro, veamos lo siguiente:

Que Alejandrina García dice que Berta Soler es autoritaria, intolerante, y que maneja a las Damas de Blanco (DDB) como si fuera su feudo particular, excluyendo de la organización a quien ella considere no adecuada. O sea, Berta Soler estaría haciendo lo mismo que hace cualquier otro líder de grupo u organización política en cualquier país del mundo, que administrara de acuerdo a estatutos, egos y conveniencias.

Que Alejandrina García dice que todo se origina al intentar ella reclamarle a Berta Soler –y ya a estas alturas se me hace evidente que esto es un conflicto entre estas dos señoras, y no de la Alejandrina vs DDB–, que Berta Soler le dice que ni siquiera puede marchar con ellas (?) y que cuando Alejandrina lo hace, le dice entonces que es una provocadora.

Que Alejandrina fue al Té Literario, o sea, a la ocasión y lugar donde recibió el mitin de repudio, y donde fue advertida que debía irse, pero que no lo hizo, porque obviamente no había tenido una oportunidad para hablar y ser escuchada con tranquilidad y, claro, en democracia.

Que aquí es oportuno señalar que Alejandrina García –a la que, por cierto, Berta Soler se refiere llamándola por el nombre y los dos apellidos, a la usanza de la oficialidad del MININT– ya tiene salida definitiva del país, por lo que me cuesta trabajo pensar que este conflicto sea sólo una pugna por el liderazgo de la organización pues, DDB, fuera de Cuba, es sólo un recuerdo… a no ser que haya un grant para líderes de DDB exiliadas del que yo no conozco, pero eso, claro, es especulación.

Que Berta Soler y Leticia Ramos dicen que Alejandrina García ha actuado como mula, y que eso la descalifica como DDB y que por ello iba a ser “analizada” en un consejo de dirección, etc. Sólo me queda la duda de si vender cucuruchos de maní en una parada de guagua también sería invalidante para militar en las DDB.

Que eso de decir que Berta Soler “le dejó la comida a la Seguridad del Estado” tiene poco sentido, y aún menos clase.

Que el acto de repudio DDB vs DDB, pues parece haber sido sólo una reacción histérica y desproporcionada de un grupo de damas instigadas y exaltadas, y parece que Alejandrina navegó con suerte, pues hasta golpiza estaba en ciernes.

Que a Berta Soler, o se le fue de las manos la grey, o se le fue de las manos el represor que todos los cubanos llevamos dentro.

Que el que tomó y subió el video, de manera tendenciosa, es un chivato infiltrado, lo cual sugiere que hay siempre que tener a un propio contrafilmando, sobre todo si se planea privar de la palabra y reprimir a la usanza de los represores.

Que en todas las organizaciones hay pugnas por liderazgo y quitate-tú-pa-ponerme-yo.

Que el dinero es la raíz de todos los males.

Que, si en algo coincido con Berta Soler, es que las DDB, como organización y símbolo, van a sobrevivir rencillas, egos y conflictos. O al menos, eso espero.

Que es penoso que esto haya sucedido, porque las DDB han ganado, literalmente, un espacio público que ningún otro grupo opositor había logrado con anterioridad.

Que, si en algo coincido, esta vez con Rodiles, es cuando dice que las DDB son el grupo más importante de la oposición en Cuba, por su valentía, por lo que han logrado, y por su visibilidad.

Que Berta Soler y Rodiles tienen la misma posición, pro embargo/bloqueo y anti diálogo, lo cual se encargó astutamente Rodiles de confirmar y de poner en labios de sus entrevistadas. Y que Berta Soler hace extensiva esa posición a la organización, a todas las damas que la componen. Y que eso, pues no creo que sea así.

Que, llegado al final de este texto que escribo, creo que ya empiezo a entender.

Y que, además, estoy cada vez más convencido que mi principio de no afiliarme a ninguna organización, partido, ideario, corriente, taller, filosofía o grupo, es de lo mejor que se me haya ocurrido en mi ya larga vida.

viernes, 2 de enero de 2015

El susurro de los corderos

Ya disipados los vapores de las libaciones, las risas de los amigos, y las llenuras de pingües comilonas, y ya aburrido de esperar a que la intelectualidá cubana, la neoizquierda amaestrada, los trabajadores de la información, y sus representantes en el exilio geográfico y el insilio mental, los gays contestatarios exclusivamente para temas gays, los que aún no secan sus lágrimas de emoción por el regreso de los rollizos espías, digo entonces, me he cansado de esperar a que todos ellos, o tan siquiera uno, tuviera la decencia de decir o escribir que la represión a quién piensa diferente no tiene cabida en la Cuba post 17D.

Tania Bruguera así lo creyó, y quiso poner un micrófono en la plaza de la involución para que, libremente, el que quisiera hacerlo, dijera lo que se le antojara. Y ya. Así de simple. Creo que era un minuto, o quince, o algo así, pues no era un discurso de Fidel, sino un performance artístico.

Y en esa Cuba post 17D, donde aún hay quien no quiere prisa y adora la pausa, tan sólo por la intención, Bruguera fue advertida, amenazada, arrestada y, por supuesto, no hubo micrófono. Ni siquiera logró salir de su casa. Lo que sí hubo fue más arrestos: a los disidentes que se proponían llegar hasta la amenazadora tribuna ciudadana, para decir lo que dicen todos los días.

Por otra parte, hubo quien se apresuró a decir que TB es una artista mediocre; que eso de los performances, en lo general y lo particular, no es arte sino una payasada; que si ella es hija de un diplomático; que si vive entre dos aguas; que si el arte per se, o el arte politico, o la artistosidad, que si la ciencia, que si el arte, que si los galgos o los podencos.

En realidad, da igual.

Da igual que TB sea hija de un banquero de bolita de La Lisa, o que viva acá o acullá, o que sea performance o denuncia explícita. Yo, por ejemplo, ni siquiera sabía a derechas quién era ella o qué hacía, y mi apreciación del arte, pues es, digamos, conservadora.

Lo que importa, lo triste, lo realmente valioso, es que su valiente y necesario intento de susurro ha sido un alarido de advertencia, una sonora denuncia, que pone de nuevo en evidencia al represivo y mohoso desgobierno de ese país tan gris; a la practicamente inexistente conciencia ciudadana de los cubanos, sean plebeyos, funcionarios o intelectual(oides)es, y a la urgente necesidad de periodismo comprometido, ético, profesional y kamikase.

Feliz 2015, entonces, a valientes y corderos, y a Tania Bruguera la mejor de las suertes en esa Cuba que se quedó en el 16D.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

La Plaza es ara, y no pedestal

La Plaza es el Ágora, el lugar de la asamblea; es el Speakers´ Corner, la Maidan, el Zócalo; es pública, es Cívica. Es lugar de ciudadanos, el de llevar a mi hijo a que vea y escuche a gente libre.

Pero, si no es nada de eso, entonces es plaza menor, y ni siquiera es plaza; es verdulera, es la plaza de Kim Il-sung, es Tiananmen: es un lugar oscuro.

Es el sitio donde tiene su tribuna el tirano, es el corral de los vasallos, es el lugar de la ignominia, plaza de la involución.

La plaza, si es algo, tiene que ser Plaza, lugar de apoteósis ciudadana. 

Y tiene que ser de todos.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Matemática contemporanea

Observo que la importancia de la falta de democracia y de la represión a los que la reclaman, si se divide entre el producto interno bruto, tiende a cero.

Vincent Yu/AP

viernes, 27 de junio de 2014

Porque hay cartas que deben enviarse cerradas

Leía la carta abierta que le hizo Irma González Salanueva, la hija del espía René González, al cantante cubano Tony Ávila, que supuestamente participó en agresiones a las Damas de Blanco.

En la carta se describe el atroz acoso y humillantes agresiones a que fueron sujetas la muchacha y otros miembros de su familia, cuando su padre fue detenido por espiar en territorio americano.

Y de pronto, por esas asociaciones que hacemos los que tenemos memoria, me acordé de los mítines de repudio, de las brigadas de respuesta rápida, de los fascinerosos del Contingente Blas Roca golpeando con palos y cabillas, de las fachadas manchadas con huevos y mierda, de aquel vecino amable que se iba por el Mariel, y al cuál una turba arrastró fuera de su casa, y lo golpeó hasta dejarlo tuerto y casi muerto; de los pioneros acarreados a vociferar frente a la casa del que piensa diferente, de los presos de conciencia, de los que tienen prohibido entrar a Cuba a visitar a su familia simplemente porque no se ocultan en decir que ese gobierno es una dictadura de porquería...

Así es, Irma; hay cartas que si se escriben, mejor se envían cerradas.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Surrealismo

Un hombre pregunta.

Esbirros lo rodean. Uno lleva pistola al cinto. Otro lleva una macana.

Una anciana, frágil, madre.

Niños que miran curiosos.

Adolescentes que bailan, y desfilan en círculos, y ondean una bandera, extraña y venezolana.

Música estridente, alaridos, consignas. Vivas a los muertos.

Los esbirros agarran al hombre, lo cargan, y lo llevan en peso hacia algún lugar que el asesino de la pistola señala.

Los niños miran.

Los adolescentes bailan. La bandera, extraña y venezolana, va en la turba. El cantante sigue gritando.

Una mujer se sienta, en medio de la calle, medita, y espanta a los espectros.