viernes, 30 de mayo de 2014

De cómo recuperar un iphone “extraviado”

La mamá de mi amigo perdió su iphone en una tienda Bestbuy.

Amablemente, le dieron acceso a las grabaciones de las cámaras de seguridad, y allí vieron como una persona, cubierta con la clásica capucha, y portando una mochila, recogió el teléfono del suelo, mientras ella observaba una computadora, y como seguidamente dicha persona salió disparada de la tienda.

Mi amigo activó el “Find my iphone”, con lo cual bloqueó el aparato. Siguiendo entonces la ubicación del teléfono, que le proporcionó el GPS, llegó a unos edificios de “projects” cercanos. Allí estuvo, dando vueltas por el lugar, hasta que corroboró la presencia del encapuchado con mochila.

Le llamó al teléfono, que el hombre respondió, y tras soportar un par de fuck you, le explicó con lujo de detalles cómo funciona el “Find my iphone”, citándole de paso la dirección donde el encapuchado se encontraba en ese momento, y ofreciéndole como opciones devolver el teléfono, o enviarle la policía.

Y así fue como en un parqueo cercano, mi amigo recuperó el teléfono que el encapuchado le envió, usando como mensajero a un asustado y obviamente intimidado muchachito de una escuela cercana.

Con esto digo que, si bien mi amigo demostró cómo se puede usar eficazmente el “Find my iphone”, la idea de ir a unos “projects” a tratar de recuperar el teléfono... en fin, el Iphone es lo máximo.

Desecha en menudas facciones

No es tarea corta, ni sencilla, desmontar una nación. No es simple asunto deshacer un intrincado tejido social, fabricado durante generaciones, y convertirlo en lamentables pingajos. No lo es.

Pero se logra.

Quizás la manera más simple y rápida de lograrlo sea un holocausto nuclear; barrer con fuego y muerte y dejar un páramo donde nada vivirá en milenios. Se borra, simplemente.

Pero hay, por supuesto, maneras más largas y complejas de llegar a los desastres. Esas maneras transitan, paradójicamente, a través del pensamiento; pero del pensamiento obtuso, el mesianismo, y las tiranías.

En los lugares donde hubo, y hay, mentes preclaras, si bien pueden ser impotentes para detener una eventual castástrofe nuclear, al menos se han asegurado de mantener a los dictadores lejos del poder. De esa manera, todos los poderes, en particular el ejecutivo, tienen que ser electos periódicamente, y pueden ejercer solamente por un tiempo razonablemente limitado. Leyes que, a la usanza de los telómeros y las Parcas, acotan el poder y la vida política de los hombres.

Pero en los lugares infelices donde se instaló la sinrazón, no hay leyes que valgan: la nación se pudre. Casa grande, abandonada por la buena suerte, se cubre de moho, se llena de fisuras, y la apuntalan con consignas.

El verdadero reto comienza, entonces, al tratar de reconstruir. Pensando diferente, que es la única manera de hacerlo. Es en ese proceso cuando surgen opositores, pocos y valientes, que se enfrentan abiertamente al desastre, y quieren cambiar el status quo. O también aparecen quienes, pactando con la tiranía, juegan a ser contestatarios, y se quedan dando tristes vueltas al poste mental al que los tienen atados.

Pero no sólo la valentía hace que un opositor tenga éxito. Tienen ellos que saber, además, cómo oponerse al unísono, cómo empujar en una sola dirección. Tampoco es tarea simple, porque es tan fácil dividirse y perder el rumbo, que da miedo. Egos, agendas personales, feudos, miserias espirituales y materiales, se arremolinan, y los fragmentos de la sociedad desecha salen despedidos, sin llegar a encontrar su lugar.

Triste Cuba, tristes tiempos, donde las opciones son tan escasas como pobres.

Tal parece entonces que ni adentro, ni afuera, ni en un lado, ni en otro, están ya listos aquellos que, alzando los brazos, pudieran armar, de nuevo, a la quebrada nación cubana.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Carambolas


Dicen los progres que Snowden es un héroe porque traicionó a su país y reveló un importante programa de espionaje.

Dice el resto que Snowden es un traidor.

El gobierno cubano dice que sus espías son héroes, pues no traicionaron a sus empleadores, y quiere que regresen.

Que también regresen a Snowden.

Para que sea procesado por traidor.

martes, 27 de mayo de 2014

Revelación de semana mocha

Lo mejor de un martes que parece lunes es que es martes.

Mi autor intelectual

Hace un par de días, y otros también, injuriaba, ya más por hábito que por otra cosa, a ese al cual le debo mi prosperidad y mi blog.

Ese hombre al que le debo, además, haber relanzado mi carrera profesional, tener una vida plena, menos carencias para mi familia, haber conocido países y regiones increíbles, y el vinagre balsámico.

Le debo, debo decir, tener acceso ilimitado a Internet, y este asco de teléfono inteligente que me esclaviza con ese acceso constante a noticias, correo, mensajes y aplicaciones que de van de lo útil a lo absurdo.

Gracias a él he conocido con sorpresa que la mierda de perro no tiene que cubrir las aceras; como si fuera poco, aprendí a manejar, y a ser un consumista que ayuda a prosperar la economía, comprando lo que me hace falta, y lo que me gusta.

Le agradezco especialmente esa increíble oportunidad de que mis padres hayan conocido, entre otros, la Sierra Madre, aquella a la que Humphrey Bogart fue a por un tesoro. Y que mi madre, niña de nuevo entre pinos y robles, se lo recordase a quién quisiera escucharla.

Que tipo ese, caramba, que, con metódico argumento, me proporcionó toda la terrible referencia de un país arruinado y en ruinas, para que yo pudiera apreciar como nadie la delicia del inmenso discurso de una calle limpia y una pared pintada.

Debo mostrar, entonces, que he aprendido a ser agradecido.

Debo desearle, junto con el 20% de los cubanos del planeta que viven felizmente fuera de Cuba (no vaya a ser que se nos muera en la víspera), una larga y triste vejez a Fidel Castro.

Amen.

viernes, 23 de mayo de 2014

Revelación de viernes y tres días mas...

Escribir no debería ser una necesidad...



El problema de la bailarina española

Soy de los que vive en este limbo sabroso, de los que corren desenfrenados por esta maravillosamente infinita pradera digital y disfruta, como si fuera helado de chocolate o crujiente tocino, de la libertad de expresión.

Y, proverbialmente, se sabe que cuando más se aprecia el disfrute de algo, es cuando se carece de ello. O cuando se ha carecido, como en este caso cubano nuestro; mi caso, que aprecio la libertad de expresión tanto como al amanecer, y eso es mucho decir.

Escribo, entonces, como el 99% de los que escriben en la güeb, a título personal, sin que me preocupe quién me pueda leer, sin editores, sin afiliaciones y sin, líbrenme dioses y circunstancias, militancias. Y soy feliz.

Pero estoy condenado, por nacimiento, crianza y pensamiento, a leer sobre la cosa cubana. Y entonces trato de leer esos sitios progubernamentales y paragubernamentales, y es como pasara de la pradera al pantano.

Ya sea en Cubadebate, donde se debate lo malo que es el mundo maloso, o en La Joven Cuba, con una neo-paleo-retórica de comité de base alegre pero (no) profundo, lo asalta a uno la cosa dogmática, la cosa que da vueltas en el mismo lugar, la arenga espesa, untosa, la misma cosa, que se te pega en la cara al tratar de leer.

Debo entonces decir que digo, voltaireanamente, que detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo, pero cuando veo ese banderón de pensamiento en consignas, amarillento y con olor a guardado, desplegado a la entrada de esos sitios, no sé, no puedo entrar.

Aunque adentro pueda estar la más bella bailarina española.

jueves, 22 de mayo de 2014

Añoranza por una palabra necesaria

Nos falta un verbo fundamental en español, que el inglés posee.

Y es que el inglés, con su característica voracidad, pragmatismo y flexibilidad, toma prestado de todos, y por eso tiene casi cinco veces más palabras que el español.

Y dentro de ellas, está el verbo procrastinate.

Dígase procrastinate y se está diciendo que se está posponiendo algo que no se quiere hacer, que probablemente se pierda la oportunidad de hacerlo cuando se requiere, y que uno es un vago y un desidioso.

No hay nada similar en el español. Y lo más curioso: la palabreja viene del latín procrastinare, oportunidad perdida para nuestro lento en reaccionar idioma.

En fin, enough procrastination and back to work.

Es decir, basta con este aplazamiento de cosas que hay que hacer y no quiero hacer, tú, vago, desidioso, y regrésate a trabajar.

Uff...

miércoles, 21 de mayo de 2014

Revelación atravesada de miércoles

Los que priorizan la cosa política y politiquera, mientras los cubanos permanecen en la miseria material y social, se parecen a los que piensan que la falta de higiene es exclusiva de la gente pobre.

Hiperpatriotismo de misa dominical

He ahí que la carta que le ha dirigido a Obama un grupo de personalidades, ha convocado, de nuevo, a los hiperpatriotas del bloqueo perpetuo.

Es cierto que la carta, a la vez que hace gala de lo que ha convertido a los EEUU en el país más importante y poderoso del planeta y la historia, es decir, pragmatismo y sentido común, adolece, desgraciadamente, de unilateralidad.

Que el gobierno de EEUU levante todas las sanciones y propicie un intercambio pleno entre los dos países, no va a resolver el problema cubano. Pero sería un buen comienzo del fin: se sabe que, en el momento que el desgobierno cubano se quede sin bloqueo que blandir y sin megaenemigo que invocar, tiene sus días contados.

Pero los hiperpatriotas optan por ripiarse las vestiduras, para después sacar otra bandera cubana y arroparse en ella. Quieren bloqueo, quieren crisis, quieren seguir en su absurdo experimento fallido que ya ha durado mas de medio siglo. 

Y mientras los cubanos moran una Cuba en ruinas, una sociedad desarticulada y disfuncional, los hiperpatriotas, pues en su muelle y democrática vida en el exilio.

Puramente anticastros, sin que les quede espacio neuronal para más nada, esa gente guarda un parecido penoso con la iglesia católica, esa que defiende fieramente la concepción, pero que se olvida rápidamente de los recién nacidos.