viernes, 9 de diciembre de 2011

Canon para mis amigos

El dia, pues alguno de diciembre de 1997. El lugar, un Mixup en México DF.

Mi entonces amiga y yo hacíamos tiempo, manoseando discos, mientras esperábamos por otro amigo con el que almorzaríamos en un restaurante argentino, del cual sólo recuerdo al camarero eficiente y casi obsequioso que parecía revolotear en mi hombro.

Mi deambular por la tienda me llevó a la sección de música new age y clásica y, mientras trataba de descifrar el precio de un CD de New Age, me inundó aquel sonido. Una melodía suave, poderosa, simple, algo que supe de inmediato era para escuchar siempre. Busqué a mi amiga con la vista y la encontré a unos metros de mi, detenida en medio de un gesto, la cabeza ligeramente ladeada, escuchando también. Sólo entonces me percaté de que yo estaba conteniendo la respiración, atrapado en la melodía y exhalé con alivio. Y sin parar mientes en cifras ni precios, con la compulsión de los sedientos, compramos el disco, una compilación de clásicos de música barroca. Ese fue mi primer encuentro con el Canon en D mayor de Pachebel.

En versiones para música de cámara u orquesta filarmónica, o en concierto privado de violonchelo que aquella gustaba de tocar desnuda, es una pieza maestra, única, con lo genial de lo simple, un obstinato de 8 notas con variaciones que se suceden en ese intervalo y que uno no quiere que nunca acabe.

En fin, este es mi regalo de Navidad para todos mis amigos, así que audífonos, ojos cerrados y déjense llevar.


jueves, 8 de diciembre de 2011

De lo que se dice

"No one. Could you patent the sun?"

Jonas Salk, inventor de la vacuna contra la poliomielitis, respondiendo a la pregunta sobre quién poseía la patente de la vacuna.

Santa Clauseando

Ayer finalmente recibí el arbol de navidad que había comprado por Internet. Una semana antes habían llegado la girnalda de luces y un par de colgajos. Y ayer también llegó el regalo para mi niño, un tren de juguete, con sus railes que forman un extenso recorrido, y todo de madera. El regalo para mi esposa está en el maletero del carro y el mío colgado en un closet. Tengo listo, además, un gorro navideño y algunos villancicos para crear ambiente. Asi es que, todo preparado, el sábado es día de armar el arbolito, tradición que inaguro en nuestra pequeña familia y que espero mi hijo disfrute, pues cada vez que ve algo alegórico a la festividad grita como un loco: ¡Christmas!


Celebrar Navidad nunca formó parte de mi vida. En mi familia allende en la ínsula no hubo celebraciones de navidades que involucraran arbolitos, aunque recuerdo, guardadas en el closet, las cajas con adornos: unas frágiles pompas brillantes y de colores vivos, que se fueron deteriorando y quebrando, a lo que yo contribuí en no poca medida con mi dedo de niño curioso. Pasado un tiempo ya no quedó huella de la Navidad en mi casa, y hubo que esperar a los 90 para retomar la celebración, pero ya yo no vivía allá.

Yo conocí la Navidad en México. Dias de histeria, tráfico loco y compras masivas. Esto es una fiesta de ricos, me dijo un amigo la primera vez que vi, asombrado, el inmenso parqueo de una plaza comercial lleno a tope un 24 de diciembre. En unos de mis viajes a Cuba, llevé de México media maleta con accesorios de Navidad, que le dieron un aire increiblemente festivo a la casa de los viejos, pues la Navidad en el Caribe parece carnaval y no ocasión de recogimiento, como por estos lares congelados y de puertas cerradas. Pero eso que llaman el espíritu navideño, esa rara mezcla de nostalgia, ternura y paz, el ansia por estar con la familia, lo atrapa a uno inexorablemente. 

En fin, Halloween de disfraces, Thankgivings con asado de carne, Navidad con pollos asados y Pascua quién sabe con qué: nuestras nuevas festividades y enhorabuena, que no teníamos ninguna.

martes, 6 de diciembre de 2011

Y si me lo corto pa´que te quiero

Recuerdo a un compañero de la Preparatoria que, cuando le pregunté de donde era, me respondió que del pueblo de Olegario al que le cortaron la pija. Y es que esas cosas pasionales son tremendas, caballero, take it easy que eso no crece en las matas.

He aqui una de ellas...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Claridad

Me impresionó la claridad y la novedad con que expone sus argumentos Reinaldo Escobar en esta entrevista

Zona cero

Ayer estuvimos en el downtown de Manhattan. La verdad que la City tiene un swing que se pasa...

Un par de fotos, de uno de los edificios que están en construcción en la Zona Cero y del parque Zuccotti, el de los indignados, donde ya no vimos a nadie...


viernes, 2 de diciembre de 2011

Amor interracial

El amor, que no conoce fronteras...


Cuestión de fe

Cierta vez fui invitado por unos amigos a pasar un fin de semana con un familiar, sacerdote y jesuita, que estaba a cargo de una pequeña parroquia. En una deliciosa sobremesa conversamos y tocamos el tema del ateísmo y la fe. La conversación nunca fue acalorada y nadie intentaba convencer a nadie. Al final, el sacerdote me dijo: “Mira, creer es una cuestión de fe, no de raciocinio”

Y así también es la militancia política. En estos dias he estado comentando en el sitio La Pupila Insomne y he leído, con la boca abierta por la incredulidad, los temas, respuestas y comentarios que alli aparecen. La impresión general que me ha trasmitido todo ello es la desesperación del náufrago que encuentra una tabla, el efímero alivio de un animal que encuentra un respiro en un cerco del que nunca podrá escapar.

Los argumentos que alli se manejan son manidos, obsoletos, ineficaces, es lo mismo que se ha estado diciendo en Cuba hace ya 50 años. Es un sitio dirigido evidentemente a una ingenua clientela de izquierda latinoamericana, dispuesta a creer y aplaudir lo que se les diga porque, como decía mi amigo el sacerdote, creer es cuestión de fe.

Pero me pregunto si los que administran el sitio, los que responden casi en forma automática que todo es culpa del bloqueo y el imperialismo, se percatan del daño que hacen al defender lo indefendible, de todo lo que están sacrificando para extender un par de años la vida de ese monstruo moribundo, de lo ridículos que resultan sus comentarios y sus obsesiones.

Inevitablemente, va a llegar el día en que regrese la libertad de expresión a Cuba y no sea delito pedir otro gobierno o reclamar libertades. Siento curiosidad por saber cual será entonces el discurso de estas personas en una Cuba próspera y libre, si redactarán un mea culpa, si se erigirán en una izquierda moderna y eficaz o si simplemente dirán que errar es humano.

Pero con nada de eso devolverán el tiempo perdido ni los sueños rotos, ni encontrarán redención instantánea y comprensión sin límites. De la misma manera que la Historia, renuente de absoluciones, recordará a los Castro como una dinastía de dictadores, se acordará también de sus lacayos, su fe y sus obras.  

jueves, 1 de diciembre de 2011