martes, 16 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

Yo como ellos, y ellos como todos los demás....


Filosófico, político, apolítico, muelero, chovinista, nostálgico, nacionalista, más-cubano-que nadie, pero que diferentes somos, pero como nos parecemos, aquí es donde quiero estar, allá no regreso, allá es donde quiero estar, que mierda aquel país, que mierda este país, ¿comida? la cubana, como extraño los tacos, el acentico que no se me pega, eres quedado, te castigamos, los cubanos emigrados somos unos perros, que envidia como reciben a los mexicanos en México, sí regreso, no regreso, sí regreso, no regreso, coño, coño, coño...

Los escucho, los miro y soy yo en todas mis etapas, porque es que todos somos como uno, porque allí viví 11 años y allí fui cada uno de ellos. Coño, como duelen estas cosas.

Estos documentales me saltan encima y me dejan tirado en una esquina, lamiéndome las heridas. Esta vez fue Ex-generación.

El jodido 13

El que crea que sólo los martes o los viernes 13 son fecha de desgracia está equivocado. Cualquier día alrededor del 13 de agosto es un mal día.

El sábado13 me levanté diligente y puse a asar un par de pollos cuando, a mitad del proceso, con las bandejitas llenas de jugo de la cocción, se me viraron dentro del horno y se formó una humareda (yo encuentro mejor para estos casos la palabra humacera, que no existe, pero me suena mas apropiada) del carajo. Tuvimos que salir de la casa a esperar que se disipara el humo y el único que lo disfrutó fue mi hjio, que lo tomó con un juego y corría de un lado a otro riendose y gritando “Fó, peste!!”.

El domingo amaneció lloviendo a cántaros. Asi y todo nos fuimos a un cumpleaños infantil, atravesando calles inundadas y llegando media hora tarde. El regreso sin problemas y una hora después salgo en el carro a ganarme mis pesitos extras y a 4 cuadras de la casa se detuvo y ya no quiso caminar. Cero ganancias este domingo. Una hora después, llegó la grúa que manejaba un nicaraguense que hablaba sin detenerse sobre política , usando un acento híbrido entre cubano, colombiano y nica, pues había vivido muchos años en Miami y estaba casado con una colombiana. Me dejó con dolor de cabeza. Llevamos el carro a un taller cercano, y de regreso a la casa, caminando, me cogió otro aguacero.

Hoy me levanté temprano, me fui al taller, hablé con el mecánico y, mientras esperaba la guagua para irme a mi trabajo, me llama el ave de mal agüero y me dice que se partió la correa del tiempo, pieza que suena a ciencia ficción, pero que en el mundo real su reparación me debe costar, en el mejor de los casos, 700 del alma y dos días en el taller y en el peor 1500 y una semana. Todavía no sé a cual de los dos males me enfrento, espero por otra llamada.

Y llegué al trabajo y me encontré unas curvas de calibración descarriadas, un equipo fuera de control y la mitad del laboratorio inundado por la lluvia del fin de semana.

De inga el caso...

PD: Nada, que como dicen los gringos, cada nube negra tiene un borde plateado. Al fin van a ser "sólo" 750 cocos y está listo para mañana. Y encontré el problema en mi equipo descarriado....

viernes, 12 de agosto de 2011

A falta de pan, casabe

La noticia de estos días es que se casa un transsexual, que ahora se llama Wendy, y que para todos los propósitos es mujer, con su pareja, un hombre, que para todos los propósitos debe ser bujarrón  es gay.

En esta época, cuando muchos tratan de ser tolerantes y asimilar matrimonios gays, niños adoptados por parejas gays, musulmánes en el vecindario e hispanos por todos lados, nadie debería sorprenderse. Pero este caso es, uhmmm, especial. Tiene tufillo político, de oposición a los dinosaurios, y no se va a dejar pasar así como así.

El asunto es que Wendy es ex-edecán de Mariela Castro, hija de Raúl Castro y abanderada del homosexualismo en Cuba. Pero Wendy se enamoró de su futuro esposo, que aparentemente es un opositor al dinosauriato, y eso representó una ruptura con su antigua patrocinadora. Bueno, un caso de cherchez la femme. O quizás cherchez le transgenres.

No es éste un caso aislado de oportunismo político. Antes ya vi la campaña por liberar a Gorki, con cartas firmadas por personas que muy probablemente no dejarían a sus hijos ni acercarse a un concierto de Porno Para Ricardo. También vi a Pánfilo, el borrachito infeliz que primero fue torpemente encarcelado en Cuba por decir que lo que hacía falta era jama y que después, ya exiliado, ha sido pudorosamente olvidado. O el lamentable asunto del asesinato de Orlando Zapata Tamayo, que devino en la emigración masiva de decenas de sus familiares, un par de shows mediáticos y ocasión para el lucimiento de los políticos cubano-americanos de extrema derecha.

Me llama la atención, sin embargo, que asuntos tan interesantes como el de los ex-presos políticos a los que les fue ofrecida (y expresamente aceptada) la opción de migrar a España no ocupe el tiempo de los que agitan las banderas. ¿Siguen siendo aquellos activistas políticos, a pesar de sus tribulaciones económicas y de adaptación al nuevo país?, ¿cuáles son sus planes?, ¿qué va a pasar?

¿Y qué está pasando con los que decidieron quedarse en Cuba?, ¿qué hay con Bicet, por qué no aparece ligado a nadie?, ¿por qué Yoani se mantiene distanciada de otros opositores?

O simplemente, ¿quién es quién?

En fin, los que desde aquí agitan las banderas deben estar muy frustrados pues no encuentran una que realmente valga la pena. Y yo sigo con mi tesis: si mañana, por arte de un milagro, se convoca a elecciones libres, no hay por quién votar.

PD 1: Bueno, después de ver este video reafirmo lo que siempre he pensado, que la complejidad de ser gay es terrible y que debe ser muy difícil para estas personas vivir plenamente.

Véase lo siguiente: Wendy es una mujer que fue hombre y a la cual le gustan los hombres. Ignacio admite es gay y también le gustan los hombres. Sin embargo, se une a Wendy que es una mujer... a la que le gustan los hombres, no los gays. No entiendo ná, pero que les vaya bien...

PD 2: Acabo de leer que el novio es VIH positivo. Joder....

lunes, 8 de agosto de 2011

¿Donde estarán, mis actores de ayer?

Diablos, como pasa el tiempo... No sólo la gente envejece y desaparece, sino que aparece gente nueva y en cierto momento sólo ves desconocidos.

Eso me acaba de suceder al ver el documental de Eduardo del Llano Exit . No conozco ni al 10% de los que allí aparecen....

El repartidor cojuelo


El arte de hacer que me de la cuenta me ha llevado a un part-time de fines de semana: un servicio de entrega de comida a domicilio. Lo mejor de este tipo de trabajo es que la remuneración es en efectivo y libre de impuestos. Lo más interesante de este tipo de trabajo son las personas.

Encuentro realmente fascinante tocar la puerta de personas desconocidas, en lugares que nunca había estado antes. A mi llamado han acudido muchachas bellas, con cara de terrible abulia, señoras asustadizas, tipos enormes y profusamente tatuados que parecen personajes de lucha libre, un señor hemipléjico que nunca cierra su su puerta, la muchacha amable, el tipo arrogante, el seco, el conversador, el apurado, el que espera en la acera, el que quiere que se toque el cláxon para avisarle de la llegada de la comida, el mezquino, la generosa, las lesbianas de los perros, la tatuada descalza y despeinada y un negro sonriente que parece el genio de la lámpara.

Inevitablemente siento curiosidad por saber porque la muchaha se ve aburrida o cómo se las arregla el señor hemipléjico, que apenas puede manejar su mano izquierda. Pero siento que, si me entero de las historias, el encanto se perdería, no quedaría nada a la imaginación.

De una forma u otra, me siento como el repartidor cojuelo, metiendo la nariz en casas ajenas y con ello ganándome unos pesos, claro que sí.  

jueves, 4 de agosto de 2011

Esa dulce piedra que cuelga en mi cuello

Yo guardo las cosas que me duelen debajo de un extraño montón de sucedáneos. Este blog, por ejemplo, es parte de ese montón. Y mis sonrisas y mi desenfado y mi “Nada, echando pa´lante” y mis diatribas acerca de lo buena que es mi vida y mi “¡Todo está bien, mamá, todos sin problemas!” y mis espontáneas respuestas que tardo tanto tiempo en elaborar. Nunca revuelvo ese montón ni trato de atisbar lo que hay debajo, me lo tengo prohibido. Pero de vez en cuando, como si fuera una estación fuera de estación, llega un viento repentino, echa a un lado el montón y todo empieza de nuevo.

Me duele Cuba, me duelen los míos, me duele el tiempo perdido, me duele la lejanía, mis padres que se pusieron viejos, inevitablemente, pero sobre todo sin mí; y sin mí crecieron mis hijas, que me duelen más que cualquier otra cosa. Esos son mis dolores dulces, los que me hacen llorar.

Otros son amargos, ácidos, corrosivos, los que me encabronan, los que traen consigo lo peor de mi, los que me hacen ser cáustico, elitista, nacionalista, sarcástico, cínico y tonto. Por esos debiera llorar también, pero no lo hago. Entre esos dolores que arden están los malos cubanos, los chusmas, los que esperan que uno hable como si tuviera un boniato en la boca, los que vociferan, los que arrastran por el lodo lo nuestro y lo convierten en un trapo en lugar de bandera.

Y todo, todo absolutamente, gira alredor de la maldita piedra que tengo colgada del cuello, esa cubanía que, una vez que se impregna, no te suelta, aunque vivas en una metrópolis y comas cosas impronunciables e inimaginables para el vecino que se crió contigo y que allá languidece, aunque el Primer Mundo te rodee (o quizás por eso precisamente), aunque mi teléfono parezca más inteligente que la mitad de las personas que conozco y que, además, tenga un carro y un cómodo lugar donde vivir y un barrio decente sin rejas en las ventanas y aire acondicionado para el verano y calefacción para el invierno y el 911 en una sociedad que funciona.

Hay quién inclusive ya no quiere ir a la ínsula, ya no le queda nadie por allá. Reniega del chicharrón y el tamal y el pellejo crujiente y grasoso y ahora es consumidor de macrobióticos y orgánicos y bajo en grasa y sin azúcar. Pero sonríe con nostalgia cuando hablamos de las cosas que sólo los cubanos entienden y se toma mi café retinto endulzado con azúcar prieta.

Al final, después de las conversaciones, casi siempre alguien menciona la terrible circunstancia, un dolor mayor, aquel donde casi todos coincidimos: es que no somos de aquí, pero ya no pertenecemos allá...

En fin, un poco de catarsis por ese ventarrón que resultó ser el documental “Voces de un trayecto”, de Alejandra Aguirre, con muy buena música y una canción sensacional para cerrar.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Robertico Robaina S.A.

Robertico Robaina ha demostrado ser el más industrioso, o por lo menos el más visiblemente exitoso, de los ex-jerarcas del Dinosauriato.

Yo lo veía con frecuencia en los años 90, montando su bicicleta en el Malecón, con sus característicos pulovers negros. Se decía que iba de su casa a su trabajo (no recuerdo si ya era canciller o todavía el primero de la UJC), usando la bicicleta en una pose populista para algunos y ejemplarizante para otros. Por cierto, esas poses no salvan a nadie pues a principos de los 90 iba yo en mi bicicleta bajando por 31, y no por pose sino por necesidad, cuando a mi lado en un semáforo se detuvo otra bicicleta con Carlos Lage y un niño a bordo.

Pero regresando a RR, a mí siempre me cayó bien: era mucho menos estridente que sus predecesores (y que sus sucesores, según se ha visto), le dió una imagen de frescura juvenil a la hasta entonces adusta y rígida UJC y él mismo fue un cambio refrescante entre tanto viejo sierramaestrense y mohoso. Cuando cayó, ya yo no estaba en Cuba y muchos amigos mexicanos lamentaron el hecho.

Y ahora RR está de regreso como empresario y artista. A muchos les disgusta la idea de que un ex-dirigente revolucionario, ex-canciller, ex-quizás tercero o cuarto en la cadena de mando, que fue degradado, humillado y despreciado por los suyos, regrese a lo ave fenix (¿habrá cotorras pinareñas que puedan ecncarnar a un ave Fenix, por aquello de la cubanía?) y se labre un nicho financieramente exitoso.

Pero a mí me causa mucho placer que así sea, en primer lugar, porque le deseo eso a mi gente, éxito, y en segundo lugar porque RR está haciendo sus negocios en el descampado, a plena luz, no en lo oscurito como los hijos de los dinosaurios con sus cuentas en el extranjero alimentadas por sobornos y malversaciones.

Quizás me falten datos y en los negocios de RR haya algo objetable pues, como dicen los gringos, detrás de cada inmensa fortuna hay un gran crimen, pero espero que no sea así y le deseo mucha suerte a RR en sus empresas.

martes, 2 de agosto de 2011

Eliseo Alberto

Yo no he leído nada escrito por Eliseo Alberto. Tampoco estaba al tanto de su carrera, ni de que compartíamos ciudadanías, cubana y mexicana, ni de la mutua pasión por la cocina.

Sin embargo, a raíz de su lamentable fallecimiento, he leído tantas notas y artículos sobre él que ya me resulta casi familiar. Todo lo escrito sobre Eliseo Alberto habla de un hombre excepcional, tolerante, bueno y amigo de sus amigos, y tantas personas no pueden estar equivocadas.

Yo me uno entonces a los que lamentan su pérdida y que vaya mi más sentido pésame a sus familiares y amigos.

De lo que se dice

“Nuestro peor enemigo no es el imperialismo ni mucho menos sus asalariados en suelo patrio, sino nuestros propios errores”

Raul Castro


Bueno, en mis tiempos eso se llamaba autocrítica constructiva, una suerte de equivalente a la confesión-absolución de los católicos.

Y ya en aquel entonces eran así de cínicas y tampoco resolvían nada...