Está en remojo la aprobación de una enmienda que limitaría de nuevo los viajes a Cuba, como en los tiempos de Drake y Morgan, digo, de Bush y Cheney.
Y previsiblemente los primeros que protestan con vehemencia son las agencias de viajes que están haciendo su agosto, vaya, el muerto alante y la gritería atrás.
Mientras, la sociedad civil cubana en USA está calladita, y no es de extrañarse si uno se pregunta quién en definitiva eligió a Ros-Lehtinen y a Díaz Balart, este último proponente de la enmienda. Y en camino está Marco Rubio, de la misma camada. A comérselos con papa pues...
Y por supuesto no faltan los de siempre, frotándose las manos con regocijo ante la posiblidad de que se reduzcan remesas y viajes. Y un paseante casual, ajeno al dilema, puede preguntar quienes son esos que quieren mal para los cubanos y sus familias, que clase de personas son esas que odian la idea de que yo envíe dinero a mi gente en Cuba o que yo viaje a ver a mi vieja.
Pues esos tipos son cubanos también, gente que cambió familia por politiquería, con un odio y un resentimiento que los hace totalmente prescindibles, hoy y después. Y para su información, me limpio con ellos, con su muela imbécil y con las enmiendas pues, de aprobarse estas, quizas cueste un poco mas, pero van a seguir los viajes y las remesas.
Pila de singaos.
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Hoy, viernes 16 de diciembre de 2011:
Esta vez perdieron, pero ellos vuelven, como vuelven las gripes en invierno o las diarreas en verano. Y yo espero estar por aqui, y volveré a escribirles su nombre.